"Que no quede ni uno solo": el uno x uno de los jugadores de Boca en la trágica noche frente a Alianza Lima
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Boca Juniors quedó eliminado de la Copa Libertadores. Tampoco tendrá la chance de acceder a la Copa Sudamericana. Tras la noche trágica ante Alianza Lima, los hinchas cantaron "Que se vayan todos, que no quede ni uno solo". Pero el año recién comienza y el mercado de pases también, así que estos son los jugadores que afrontarán el Torneo Apertura, la Copa Argentina y el Mundial de Clubes.
El equipo que plantó Fernando Gago tuvo unos buenos 15 minutos. Se puso 1-0 a los 5 minutos por el gol en contra de Trauco y después se pinchó. En el segundo tiempo se vio lo mejor y tras ponerse 2-1 con el cabezazo de Kevin Zenón, desaprovechó el envión anímico. Sobre el final, Edinson Cavani falló un gol increíble que pudo cambiar la historia.
Los jugadores de Boca, en los penales ante Alianza Lima. (Marcelo Carroll)
El arquero de 36 años cumplió con un buen partido en los 90 minutos. Poco pudo hacer en el cabezazo de Hernán Barcos para el 1-1 y después sacó un mano a mano impresionante ante Erick Castillo. Sin embargo, pidió el cambio antes de los penales, dejó pasar la chance de ser héroe y generó muchas dudas. Es uno de los principales cuestionados.
El lateral peruano incidió poco en el partido. Se mostró participativo y lo atacaron poco. Desbordó en el primer tiempo, pero no logró enviar un centro preciso. En el complemento, Boca eligió la banda izquierda para atacar y quedó obsoleto. Discutió con Milton Delgado cuando los minutos se consumían. A revisión.
Lo anticiparon en el gol de Barcos. No tuvo mayor trascendencia en el partido. Todavía no se acomodó y no se sabe si llegó para jugar como líbero, volante central o zaguero central. Algunos dicen que no quiere jugar de "2", la posición que ocupó anoche. Flojo.
Volvió tras una lesión y se lo vio pesado y lento: fue quien perdió la marca de Barcos en el área para el 1-1. Aunque tuvo una salvada providencial en el segundo tiempo cuando Castillo se escapaba solo contra Marchesín. Tiene jerarquía y personalidad. Marcó su penal con sufrimiento y su gesto en el cambio de Brey fue elocuente. Los hinchas le cuestionan que juega poco porque recae en sus lesiones.
Se lo vio acelerado y errático. Pero muy activo en la marca y para revitalizar a un equipo que todo el tiempo necesitaba que lo despertaran. Sin embargo, no conectó nunca en ataque y sus buenas intenciones se diluyeron.
El español tiene calidad y panorama, pero todavía no se acostumbró al fútbol sudamericano de mucha intensidad y roce. Juega en puntas de pie y a veces demora mucho para mover la pelota. Casi marca el 3-1 con una volea en el área que le atajó el arquero. Le falta ritmo.
El mejor futbolista de Boca. Personalidad para conducir a un equipo sin rumbo. Atrevido y muy criterioso. Disimula su baja estatura con su velocidad mental y la fluidez que le da al equipo. Fue ovacionado en la previa. Más no se le puede pedir.
El otro aprobado de Boca. A pesar que le cuesta retroceder y ayudar con la marca, fue el único que dio la cara por el equipo junto a Delgado. Pidió la pelota, fue para adelante, no se puso colorado para patear desde afuera del área y fue oportuno para clavar el 2-1 de cabeza tras un rebote del arquero.
El chileno no arranca. Juega con una marcha menos que el resto. Se nota que es distinto: tiene un guante en el botín derecho, pero lo usa poco. Cuando intentó gambetear, abrió caminos. Pero es muy lagunero y pasa largos pasajes del partido sin aparecer. En el segundo tiempo casi no la tocó.
El uruguayo mostró la energía de siempre, pero se lo vio muy atolondrado. No piensa y equivoca las decisiones. No pesó en el área, no logró encontrarse con la pelota fuera de ella y no tuvo ni una jugada clara para anotar. Quedó en el debe.
Todo se resume con la última jugada del partido que pudo cambiar la historia: solo, en el área chica, con el arquero vencido: le erró a la pelota. Pateó con jerarquía su penal y pidió disculpas a la tribuna.
El chileno está desconectado del resto del equipo. Si la pelota iba para un lado, él miraba para el otro. No pudo asociarse con sus compañeros. Se comió el reto de Cavani que lo habilitó en el área y él prefirió no picar al vacío. Flojo.
El lateral izquierdo demostró que necesita más minutos para volver a ser aquél que tiraba centros letales al área rival. Con Gago fue relegado a ser la tercera opción después de Saracchi y Fabra. Ganó terreno, pero se lo notó falto de confianza. Un jugador a recuperar.
El villano de la noche. El refuerzo de los 10 millones de dólares que falló el penal decisivo. Pero eso no es lo peor, sino que no aparece su juego, su gambeta ni su jerarquía. La pelota le pasaba por delante y no podía conectar. La presión por rendir se lo está comiendo. Boca tendrá que ayudarlo a recuperarse desde lo mental para que aparezca su mejor versión.
El delantero tuvo un cabezazo sobre el final que le tapó Viscarra y dio en el palo. Siempre está. Pero bajó mucho su nivel. No tuvo problemas para meter su penal. Necesita convertir para recuperar la confianza.
Entró para los penales porque en la definición por Copa Argentina ante Gimnasia había tapado cuatro al hilo. Esta vez entraron todos. Estuvo cerca en los de Gaibor y Noriega. No alcanzó.
El entrenador de Boca vivió una noche negra. Por primera vez armó el equipo que quería, con todas sus figuras. Arrancó bien, pero se dio un duro golpe en el final. No pudo hacer reaccionar a sus jugadores, los cambios no le sirvieron y transmitió nerviosismo. El ingreso de Brey por Marchesín lo dejó expuesto. Y sus declaraciones en la conferencia de prensa le generaron todo tipo de críticas. Vive horas clave.
Clarin